Escritor español nacido en Arévalo (Ávila) en 1917 y fallecido en Madrid en 2003.
Estudió Magisterio continuando con la carrera de Derecho, que no concluyó. Con 23 años, ingresó en la Prensa del Movimiento, siendo director del diario La Mañana de Lérida, para serlo a continuación de Información, de Alicante, en donde dirigió la radio local y fue corresponsal de La estafeta literaria. Durante un breve periodo ocupó cargos políticos en la Dirección General de Prensa. En 1946 ingresó en el vespertino Pueblo como comentarista político, y seis años más tarde asumió su dirección, puesto que ocupó durante veintidós años. Fue director de la Escuela Oficial de Periodismo, e impulsor de la Facultad de Ciencias de la Información. Fundó y dirigió el periódico El Imparcial, y más tarde dirigió Informaciones. Fue columnista en varios periódicos, comentarista político en radio, y hacia finales de su vida participó en tertulias en la COPE y RNE. Maestro de periodistas, compaginó este trabajo con el literario, en el que también adquirió notoriedad. Recibió varios premios periodísticos, y varios literarios, entre los que destacan el Planeta de 1957 y el Nacional de literatura en su modalidad de narrativa en 1963. En 1987 fue el ganador del XIX Premio Ateneo de Sevilla por su novela Tres chicas y un forastero.
Fue autor de ensayos, novelas y obras teatrales.
Obras:
La paz empieza nunca (1957):
López, personaje central de esta novela, galardonada con el Premio Planeta 1957, dice que vivir resulta una aventura y que una buena parte de las vidas son aventuras apasionantes que no figuran en las Historias Universales, porque éstas son unos libros muy pequeños y bastante ingenuos. Este libro, pues, es el relato de una vida cualquiera con cosas extraordinarias y hasta increíbles. El autor elude el contar, y López es quien relata. «En estos veinte años —dice— he perdido la cuenta de todo lo que me falta, pero, milagrosamente, conservo ilusiones, ideales, esperanza en cosas, igual que ese náufrago que de repente, perdido todo, desnudo, y asido a una tabla, descubre que le sigue su sombrero, y hace todo lo posible por atraparlo, porque es como una noción perdida de sí mismo. Yo tengo conmigo mi sombrero. Yo soy yo. Y quiero salvarme con el viejo equipaje de mis orígenes. Por eso he escrito esto».
La paz empieza nunca tiene dos personajes centrales: uno es López, que es parte misma de una grandiosa y emocionante generación española que todo lo echó a rodar un día con la ilusión de poner este pueblo —amagado por su decadencia, su atraso, su hambre y sus odios— otra vez en pie. Y el otro es el tiempo, precisamente el que transcurre entre los años 1930 y 1950, que está fabulosamente removido por hombres originales y sucesos asombrosos.


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