Escritor y guionista español, Alberto Méndez nació en Madrid el 27 de agosto de 1941.
Licenciado en Filosofía y Letras, Méndez mostró una firme posición ideológica de izquierdas. Su obra literaria se considera tardía, comenzó a publicar en sus últimos años, y antes se dedicó a la elaboración de guiones y a diversas labores editoriales.
Su obra más conocida es, sin duda, Los girasoles ciegos (2004) una colección de tres cuentos con los que consiguió los premios Setenil y el de la Crítica. Un año después de su muerte también recibiría el Premio Nacional de Literatura.
Parte de dicho libro fue adaptado al cine por José Luis Cuerda en una película del mismo título estrenada en el año 2008.
Alberto Méndez murió en Madrid el 30 de diciembre de 2004.
Obras:
Los girasoles ciegos (2004):
La guerra civil española se convierte en la pluma de Alberto Méndez en una colección de susurros, de historias contadas por fin con la boca abierta, sin eufemismos, y que desnudan fundamentalmente una inquietante verdad: después de toda aquella devastadora carnicería no hubo rastro de victoria alguna, no existió presunto héroe que no hubiese sido fatalmente derrotado. Los rumores broncos y las sílabas miedosas de aquel periodo forman en Los girasoles ciegos un pentagrama frágil, cuajado de notas perdidas y consonantes desgarradas que terminan por evocar una melodía, narrada en cuatro relatos que nos hablan de las vidas que fueron borradas, suprimidas.
El capitán Alegría, un miembro del ejército ganador que el día antes de la victoria se pasa al bando republicano; un joven poeta que huye con su chica embarazada y debe enfrentarse tempranamente al misterio último de la muerte; un preso que se resiste a ser fusilado cubierto de mentiras, y prefiere arrastrar consigo a la muerte los falsos y tranquilizadores recuerdos de los verdugos; y un niño que protege celosamente un secreto de las malvadas invectivas de un cura abrasado por la lascivia: los personajes de Méndez componen la memoria de una batalla sin victorias, se reivindican como los perdedores heroicos que toda guerra deja tras de sí. Porque la injusticia de la devastación en ocasiones sólo puede ser contrarrestada por un acto luminoso de justicia poética.
I Premio Setenil 2004
Premio de la Crítica de narrativa castellana 2004
Premio Nacional de Narrativa 2005


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