lunes, 6 de noviembre de 2017

Ana María Matute


Escritora española nacida en Barcelona en 1925, fallecida en Sitges (Barcelona) en 2014. Ana María Matute fue una de las autoras españolas más importantes de la literatura contemporánea, galardonada con los premios más importantes del panorama como el Cervantes, el Nacional de las Letras, el Planeta o el Nadal.
Académica de la RAE, Matute destacó en dos apartados. Por un lado tenemos su narrativa en la que trata la posguerra española con un estilo muy personal con el que logra acercarnos a la realidad política y social de la época, pero con recursos propios de la literatura maravillosa. A este periodo corresponde la trilogía de Los mercaderes o Pequeño teatro, escrito con 17 años y con el que ganaría, años después, el premio Planeta.
Por otro hay que hacer hincapié en su labor dentro de la literatura infantil y juvenil, campo en el que desarrolló alguna de sus mejores obras, como El polizón del Ulises, Olvidado Rey Gudú o Aranmanoth, siendo reconocida con el premio Lazarillo o el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.
Matute comenzó su carrera literaria muy joven, llegando a ser finalista del Nadal con sólo 24 años. Su producción ha sido irregular en el tiempo con grandes paréntesis de inactividad. No fue especialmente prolífica pero su obra se alargó por más de cincuenta años tanto en novela como en relato, donde también brilló especialmente.
Traducida a más de 23 idiomas, Ana María Matute fue una de las escritoras en español más internacional y resultó ser una conferenciante habitual en universidades e instituciones educativas, tanto en Europa como en América Latina y Estados Unidos.
 
Obras:
 
Pequeño teatro (1954):
Teatro de títeres: humildes muñecos movidos por la destreza de un anciano bondadoso... Pero seres humanos también, seres que palpitan y bullen en la ciudad, dejando al descubierto sus propias miserias, sus inclinaciones, sus reacciones... En torno a un adolescente desamparado, agítanse las pasiones de seres cuyas ruindades —fantochadas, hipocresía, ambición, crueldad, sueños engañosos— adquieren, a lo largo de la narración y por la lograda delimitación de los personajes, caracteres de símbolos, aunque sin perder en ningún momento su condición humana.

Premio Planeta 1954

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